Sábado 10 de abril de 2010 / Opinión

Si no derribamos al capitalismo, éste exterminará a la especie humana

Hugo Blanco

luchador social y ex-guerrillero peruano,
hoy director de la revista mensual Lucha Indígena,
afirma que “la lucha contra el capitalismo por ser un sistema injusto tiene más de cien años,
los revolucionarios de mi tiempo pensábamos que si nosotros no alcanzábamos a derribarlo, lo harían las generaciones futuras.
Ahora vemos que eso es falso: si las actuales generaciones no derribamos al capitalismo, éste, con su ataque a la naturaleza, exterminará la especie humana.

Hugo Blanco

En todos los países donde existe población indígena, ésta viene luchando fuertemente en defensa de la Madre Tierra, contra los ataques de empresas petroleras, mineras, madereras, etcétera.

También la agroindustria es enemiga del suelo y de la población, pues mata el suelo con el monocultivo y el uso de agroquímicos, superexplota a sus trabajadores y en general produce para la exportación, entre otras cosas agrocombustibles para alimentar a los carros.

Otro ataque es la construcción de represas, hidroeléctricas, aeropuertos, carreteras, etc. para servir a las empresas dañando a los pobladores.

La masacre de alrededor de 200 (la cifra oficial es 10) nativos amazónicos peruanos en Bagua, cuyos cadáveres fueron incinerados por la represión, causó indignación internacional. También hay triunfos, como el de Tambogrande, que impidió a la empresa canadiense Manhatan extraer el oro que se encuentra bajo la población.

El gobierno “socialista”, con leyes de Pinochet, reprimió a los mapuche que defiende la Madre Tierra.

En Argentina, Andalgalá y otros pueblos luchan valientemente en defensa del medio ambiente.

De Guatemala informan que cientos de miles de indígenas luchan contra la legislación sobre minería. En Estado Unidos los indígenas se oponen a la minería de uranio que daña a “La gran abuela” (el Cañón del Colorado).

En Columbia Británica, Canadá, los indígenas luchan contra la irrupción de construcciones en su territorio para las olimpiadas de invierno.

El ataque del gran capital no es sólo contra el medio ambiente. Sabiendo que la organización colectiva es el arma de defensa de los indígenas, también a ella van dirigidos los ataques.

La legislación anti-comunidad indígena fue casi simultánea en México y Perú. Los decretos ley anti-indígenas del presidente peruano son contra el medio ambiente y contra la comunidad indígena.

Precisamente esto refuerza la construcción del poder colectivo indígena.