Martes 7 de abril de 2020 / Resistencia

Hugo Blanco. El Che ecosocialista.

Si el Che Guevara hubiera vivido tanto como Hugo Blanco ¿tendría un parecido con el líder peruano?.
Hugo en su juventud, cuando estuvo a punto de perecer en uno de sus innumerables peripecias rebeldes, sí que tenía parecido físico con el argentino-y-cubano. Pero además.. en lo vital, en la repulsa ardiente ante toda injusticia, en poner la vida al servicio de las colectividades, ambas figuras históricas se asemejan y hermanan. Hugo Blanco sigue editando la revista Lucha Indígena. Sí, el campesino, el diputado, el resistente, se ha asimilado a indio, a quechua, y como tal es admitido por las comunidades para representar y ampliar sus propuestas de vida. Fue así desde la revuelta campesina en La Convención, por la que padeció cárcel y orden de fusilamiento. Tres veces hemos podido entrevistar a Hugo Blanco en distintos periodos de su madurez. En la primera la gente de Aprodeh nos facilitó el encuentro en un humilde hostal de Lima: Hugo iba por enésima vez de viaje y estaba esperando iniciarlo con sus maletas repletas de artesanías: en ese tiempo era su modo de sobrevivencia: vender pequeñas artes y utensilios de raíz indígena en el extranjero, en otro de sus exilios económicos. La segunda entrevista se la hicimos en el Rio+20 de Río. En Brasil. La tercera en Lima en vísperas de presentar otra de las ediciones de su libro Nosotros los Indios. El escritor José María Arguedas, seguramente es el más representativo de la cultura peruana. Arguedas amó a su gente, se comunicó en quechua, trató de interpretar a los Pueblos Andinos frente al extremo racismo de las élites peruanas, resultando en la distancia "un defensor" de indios, que jamás perdonarán los mandamases de Lima. El Hugo Blanco preso intercambió Cartas, en 1960, que ahora son históricas, con Arguedas. Cuando Fujimori dio el Golpe parlamentario en 1992 (disolvió el Congreso con apoyo del mando militar) , Hugo Blanco acababa de ser electo senador. Y no le dio tiempo a ejercer. En términos modernos se podría decir que la civilización Inca practicaba, entre otras modalidades la Soberania Alimentaria. Y Hugo Blanco, allá en el Cosqo, con un historial legendario de luchas agrarias e indígenas, siguió militando activamente, en Defensa de lo comunitario, con instrumentos tradicionales y modestos como su revista Lucha Indígena, y con el enorme prestigio de su longeva aportación a la rebeldía latinoamericana. HB: “un periodista dijo que antes yo luchaba por la ‘tierra’ con minúsculas, y ahora lucho por la ‘Tierra’ con mayúsculas. En quechua no tenemos ese problema porque son dos palabras diferentes. La tierra cultivable es ‘jallpa’ y el planeta tierra es la ‘Pachamama’.” De nuestro último encuentro en Lima reportamos en su día: “Hugo Blanco nos recibe en una casa humilde llena de libros y ejemplares de Lucha Indígena preparados para su distribución, se entusiasma por lo que comentamos del Foro Social PanAmazónico en Tarapoto (hacen falta nuevas Rebeliones sin caudillos como en esos Foros, apostilla). Y comparte con fluidez trozos de su lucha continuada, desde las de la Reforma Agraria en la Convención (“donde yo no fui el líder y no es la “reforma agraria de Hugo Blanco”, sino que era un delegado del sindicato y cumplí con la encomienda de constituir un comité de autodefensa). Hasta la “sangre que vi correr en Pucallpa”, a izquierda y derecha, por la traición de Alan García, donde varios encapuchados me llevaron, me torturaron. Y me salvé de la desaparición forzada porque un testigo lo vio y enseguida una acción urgente hizo llegar miles de cartas a la sede presidencial, lo que hizo desistir de su asesinato, o de cortarle las barbas a Hugo Blanco, como comentaría algún periódico”. Hugo Blanco ha descrito el premio nóbel a Vargas Llosa como un Golpe a los pueblos indígenas http://www.sinpermiso.info/textos/carta-abierta-de-hugo-blanco-a-mario-vargas-llosa y nos recuerda su participación nefasta presidiendo la comisión que habría de investigar los hechos de Uchurajay. Hugo era parlamentario en aquella época del asesinato de los periodistas y habría señalado como asesino y genocida al general Noel, jefe designado en Ayacucho, por lo que fue separado de su representación por varios meses. Posteriormente, cuando Fujimori renunció por fax desde Japón donde había huido, y asumió el presidente del Supremo Paniagua, y se realizó una Comisión de la Verdad... el general Noel fue condenado y sentenciado por criminal... Pero no por los asesinatos de Uchurajay, ya que el Informe considera que ya estaban “juzgados” por la actuación de Vargas Llosa, que consiguió y amparó su impunidad. El viejito Hugo Blanco ironiza que debieran devolverle los salarios usurpados esos meses, ya que la historia y la justicia demostró que tenía razón en el señalamiento del general. Y Vargas Llosa.. acumula otra de sus complicidades con la persecución y el exterminio indígena, con la manipulación de la memoria histórica, con la confabulación con los opresores. HB rememora sus primeras experiencias de lucha en La Convención, donde se daban condiciones de feudalismo implantadas desde la colonia, y colonización de emigrantes de la sierra a zonas de entrada a selva, con sindicatos agrarios que fueron declarados fuera de la ley. Pero actúan consiguiendo movilizaciones potentes, ocupaciones y autodefensas que, pese a la represión, obligan a los militares a actuar, y considerar esas demandas para el siguiente gobierno, del general Velasco Alvarado. Hugo es capturado, enjuiciado y.. aunque se pide pena de muerte, es condenado a 25 años, de los cuales pasa 7 en las cárceles, Velasco le ofrece trabajar para “su” reforma agraria, él se niega o propone una reforma agraria que tenga consulta popular, y finalmente es amnistiado pero deportado a México. Nosotros los Indios , el libro, y Lucha Indígena, la revista, son términos con los que Hugo Blanco se identifica y utiliza para darle a la vuelta a su significado racista, insultante, despreciativo del movimiento campesino, e incorporar las luchas del presente: “..el robo del agua y de la vida, la minería extensiva a cielo abierto en la Sierra, la agroindustria en la Costa, las petroleras en la Selva.. el principal ataque de las transnacionales, ahorita, es el calentamiento global y eso obliga a luchar por la supervivencia, incluso por encima de la lucha de clases, porque hay un ataque contra la humanidad y contra la naturaleza..” Sin militar en ninguno de los partidos Hugo Blanco “se dejó” convencer por Diez Canseco para ser candidato al parlamento andino, y ahora simpatiza con las propuestas de Tierra y Libertad, uno de los componentes del Frente Amplio que lidera Marco Arana. En una edición anterior del libro Nosotros los Indios, Eduardo Galeano escribía que... “Estas páginas, escritas a borbotones, desordenadas, jubilosas y desesperadas, cuentan las aventuras y desventuras del hombre que encabezó la lucha campesina en el Perú, el organizador de los sindicatos rurales, el que impulsó una reforma agraria nacida desde abajo y desde abajo peleada. Hugo Blanco ha caminado su país al revés y al derecho, desde las sierras nevadas a la costa seca, pasando por la selva húmeda donde los nativos son cazados como fieras. Y por donde pasaba, iba ayudando a que los caídos se levantaran, y los callados dijeran. Las autoridades lo acusaron de terrorista. Tenían razón. Él sembraba el terror entre los dueños de la tierra y de la gente. Durmió bajo las estrellas y en celdas ocupadas por las ratas. Hizo catorce huelgas de hambre. En una de ellas, cuando ya no aguantaba más, el ministro del Interior tuvo un gesto cariñoso y le envió, de regalo, un ataúd. Más de una vez, el fiscal exigió la pena de muerte, y más de una vez se publicó la noticia de que Hugo había muerto. Y cuando un taladro le abrió el cráneo, porque una vena estalló, Hugo se despertó con pánico de que los cirujanos le hubieran cambiado las ideas. Pero no. Seguía siendo, con el cráneo cosido, el mismo Hugo de siempre. Sus amigos estábamos seguros de que ningún trasplante de ideas iba a funcionar. Pero sí temíamos que Hugo despertara cuerdo. Y a la vista está: él sigue siendo aquel loco lindo que decidió ser indio, aunque no era, y resultó ser el más indio de todos.” Hugo Blanco nacía el mes siguiente de la revolución asturiana del 34. El año pasado, pudo verse una foto suya con la joven sueca Greta, que podría ser su biznieta: ¿ecosocialistas ambos?. Hasta marzo, días antes de la epidemia viral, HB estuvo dando videoconferencias, en México, en el Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra, o en Francia, con el Comité de Solidaridad con Cajamarca. La directora Malena Martínez Cabrera ha realizado el premiado documental Hugo Blanco rio profundo https://www.hugoblancofilm.com/