Sábado 10 de enero de 2015 / Sabiduría

Una lectura zapatista

luchar y pensar, pensar y luchar.. desde el mundo pequeño, al mundo grande.

mirada internacionalista .. desde Chiapas de la Digna Rabia.

Del 23 de diciembre de 2014 al 3 de enero de 2015 se llevó a cabo el Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo en distintas poblaciones de Chiapas, México, con la participación del Congreso Nacional Indígena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, entre otros

Una lectura zapatista

Pablo González Casanova

ALAI AMLATINA, 09/01/2015.- En los inicios del Festival(1), en un primer comunicado, el subcomandante Moisés da un mensaje en que enumera uno a uno a los pueblos originarios allí presentes.

Los menciona de uno a uno desde el Yaqui hasta el Ikoot sin orden alfabético. Son treinta y cinco. Los mencionados sienten que los otros saben que están allí.

Después, el subcomandante enumera a los de la Sexta Nacional e Internacional. Son veinte y seis empezando por México, y siguiendo en orden alfabético desde Alemania hasta Túnez. Allí están Canadá, Estado Español, Estados Unidos, Francia, País Vasco, Rusia… entre otros

La representación es indígena, es nacional e internacional. El conjunto muestra ser mucho de joven y nuevo y también una alegría colectiva que trae recuerdos. No sólo es indígena sino nacional y no sólo es nacional, sino internacional. No sólo guarda memoria y saber de pasadas luchas. También da muestras del conocer actual en que hay mucho de joven, aquí y en el mundo

En las siguientes palabras el subcomandante Moisés explora un nuevo estilo de expresión. También de comunicación. Los frecuentes puntos y aparte con que en el texto escrito sus pausas se registran tienen sabor de sentencias que se dicen para reflexionar y hacer. Se dicen con respeto y modestia. Y con firmeza.

Al empezar el subcomandante aclara que por su voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional . El mensaje va a lo inmediato. Informa que allí están, como invitados de honor que nos honran –dice– los familiares de quienes nos hacen falta en Ayotzinapa, en México y en el mundo.

En unas palabras junta a la comunidad, al país y al mundo.

No aísla las luchas de los pueblos originarios de las luchas nacionales y mundiales.

Desde el principio lanza un postulado, que va a repetir una y otra vez, en que relaciona la organización con la toma de conciencia. Hace ver que sólo como pueblos organizados vamos a lograr la verdad. Y aclara lo que nos ocultamos y lo que nos ocultan: sólo haremos “realidad” organizando el conocimiento y también la acción.

Hay que fijarse: La verdad desaparecida estará ausente mientras no nos organicemos. Es más, sólo organizados con la verdad podremos construir la justicia. Así, desde la organización de la comunidad y del conjunto de comunidades organizadas –en su interior y entre ellas– podremos construir la verdad y la justicia, esas que añoramos y que sin organizarnos no lograremos por más que pensemos o que hablemos.

Ya no se refiere sólo a Ayotzinapa sino al mundo. Habla de la verdad que ha sido secuestrada, de la verdad que ha sido asesinada en los rincones todos del planeta Tierra.

En ese punto aparece un énfasis teórico y estratégico impresionante. La lectura zapatista ya no sólo se concentra en desconfiar de los malos gobiernos, tema que el zapatismo invocara una y otra vez en la lucha por la libertad. Lo sigue haciendo pero con más profundidad e insistencia.

En voz del subcomandante sostiene que esos malos gobiernos son empleados del capital; que sólo sirven a los grandes capitalistas, y que más bien recuerdan a los capataces, mayordomos y caporales de las grandes haciendas capitalistas.

El llamado a la memoria colectiva y a la experiencia histórica de padres y abuelos da mucho que pensar. Ayuda a salirse del mundo de las abstracciones. Junta el pensar y el actuar, el pasado y presente, el antes y ahora, el aquí mismo y el planeta Tierra. Todo por si algo se descuida, o no se considera, o no se sabe. Esa es la verdad que camina en la casa y en el mundo.

Y no importa lo que digan los malos gobiernos, porque en realidad no son gobiernos que piensen y actúen por su cuenta, sino que mandan obedeciendo al mero mandón que es el capitalismo neoliberal.

En su conclusión del pensar de veras para actuar, afirma que vivimos en un mundo en que todo lo que queramos construir de verdad lo tenemos que construir entre nosotros.

Y allí aparece el ejemplo de los familiares de los asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa. Andan construyendo su búsqueda de la verdad y la justicia al construir su propia lucha. Por la construcción de la propia lucha se empieza.

Tras esa reflexión viene otra no menos importante contra el individualismo. Esa que se da también por los intereses personales o mafiosos, por las clientelas o las sectas y por las “tribus” políticas e incluso revolucionarias, que se destruyen en su interior mismo y que hacen estallar los proyectos emancipadores.

Hay que sostener con firmeza el pensar y actuar en solidaridad con nuestros hermanos vivos o muertos, con esa solidaridad insumisa en que nos ponen el ejemplo los familiares de los asesinados y desaparecidos en Ayotzinapa, los papás y las mamás que dejaron sus casas, sus familias y su trabajo para encontrarse con otras familias que tienen iguales dolores, rabias y ganas de resistencia.

Es decir no hay que dejarse dominar por los intereses individuales ni sólo por los familiares, ni quedarse nada más en la lucha del poblado, del barrio o de la aldea, sino compartir con las resistencias y luchas que otros dan en otras partes.

Lo primero es luchar contra el individualismo que tanto daño hace a los lazos familiares, a la fuerza de la comunidad o del movimiento de comunidades, y luchar contra la idea de que un hombre o una mujer por sí solo, como individuo admirable va a resolver nuestros problemas. No pensar nada más en los intereses individuales ni creer en el individuo que dice que nos va a salvar.

En este punto aparece la crisis de los partidos políticos en el mundo y el fin de las ideologías y de los programas anunciados en las campañas, que ni se respetan ni se cumplen. Esa crisis de las ideologías y de los partidos que tanto quiso y quiere la ultraderecha para imponer el reino de las corrupciones y represiones, pero que también es una realidad que muestra a los pueblos lo engañoso de la democracia en que los pueblos no mandan.

Nada de mediaciones de políticos y partidos que nomás dividen y se olvidan de todo y de todos. Nada de vanas esperanzas en que nos van a salvar, cuando lo único que les interesa es tener bases de apoyo para ganar puestos y concesiones en el interior de sus partidos o de sus gobiernos.

Y dice: convocamos a construir y a extender la organización en cada lugar donde vivimos y donde otros que sufren viven . Para eso es necesario imaginar cómo puede ser una nueva sociedad. Estudiar cómo estamos en esta sociedad en que vivimos.

En lo que se refiere a nosotras y nosotros los zapatistas es una sociedad donde somos explotados, reprimidos, despreciados (pongan atención) y despojados por siglos de patrones y hasta hoy, finales de 2014 y principios de 2015, así sigue la sociedad.

Desde entonces hasta ahora nos han querido engañar, diciéndonos que ellos, los de arriba, son los más chingones (se refiere al neodarwinismo) y que nosotros, nosotras, no servimos para nada (se refiere al neomaltusianismo).

Que somos tontos y tontas, así nos dicen.

Que ellos sí saben pensar, imaginar, crear, y que nosotros y nosotras somos los peones en lo que hacen. “¡Al carajo con eso! Afirma contundente y expresiva… Y vuelve a la organización, con reflexiones cada vez más profundas:

Los compañeros estudiantes desaparecidos nos están llamando a organizarnos para que no nos pase igual en este sistema en que estamos. Porque lo han explicado muy bien los familiares de Ayotzinapa. Como buenos maestros, los familiares han explicado que el responsable del crimen es el sistema capitalista por medio de sus capataces, de sus escuelas para capataces, mayordomos y caporales. Y esas escuelas donde aprenden son los partidos políticos de quienes sólo buscan cargos, puestos, puestecitos. Ahí es donde se preparan los serviles de los malos gobiernos. Ahí es donde aprenden a robar, a engañar, a imponer, a mandar. De ahí salen los que hacen las leyes, que son los legisladores. De allí salen los que obligan a cumplir esas leyes, con la violencia, que son los presidentes grandes, medianos y pequeños, con sus ejércitos y policías. De ahí salen los que juzgan y condenan a los que no obedecen esas leyes, que son los jueces… Su trabajo allá arriba es no dejarnos respirar a los que estamos abajo.

Otra aclaración. La lucha no es de razas, ni de lenguas ni de nacionalidades, ni de generaciones. Y esto es lo que nos enseñan los familiares y compañeros de Ayotzinapa, que es mejor que nos busquemos y nos encontremos quienes padecemos esta enfermedad que se llama capitalismo . Ayotzinapa no está en el estado mexicano de Guerrero sino que está en todo el mundo…

Con éstas y otras palabras que conmueven vale mucho la pena leer el discurso completo, ya sin las apostillas que le pusimos para hacer ver que la sabiduría humana se expresa por la boca de los zapatistas, y que los zapatistas dejan claro una y otra vez que cada quien deberá luchar según su propio pensamiento, según su lugar, según su historia, según su modo.

Con esa amplitud de ideas, de posiciones, de compromisos, tras la crisis de las ideologías los zapatistas se enrocan en la lucha por un mundo moral y por el redescubrimiento de la teoría crítica. En sus palabras, del “pensamiento crítico” como veremos.

La organización de la verdad y del deber con los de abajo y a la izquierda se convertirá en fuerza, junto con lo que se aprenda de la propia lucha y de otras luchas a cuyos integrantes se acompañe, y con los que se dialogue, de los que se aprenda. Luchar, dialogar y aprender son tan importantes como organizarse .

Casi al terminar sus palabras con un abrazo de cariño y admiración que los zapatistas les dan a los ausentes y presentes de Ayotzinapa, menciona uno a uno los nombres y apellidos de los cuarenta y seis muertos y desaparecidos… Sus nombres resuenan de manera impresionante… Son de los caídos por un mundo en que desaparezca la explotación, la represión y la discriminación, por un mundo sin capitalismo.

Y volviendo a esa lucha, tenemos que saber que nos van a querer comprar, nos van a querer dividir, nos van a meter todo el miedo o los miedos que puedan, y nos van a poner trampas para distraernos de nuestra verdadera lucha y para que abandonemos (aquí sale un concepto inesperado y presente) nuestro NO a las transnacionales, todo porque sólo queremos vivir en paz sin explotación del hombre por el hombre, con igualdad entre hombres y mujeres, con respeto a lo diferente, y a que decidamos juntos lo que queremos en el campo y en la ciudad.

Vuelve así la creciente idea de las comunidades y sistemas de comunidades que deciden, que tienen el poder organizado de decidir, y que nada tiene de anarquista como creen los marxistas metafísicos con entusiasmo o enojo, sino que corresponde a otro modo nuevo de expresión de una lucha con diferentes actores y su historia, en que cuenta la de los pueblos originarios y la de los compañeros de la Sexta nacional e internacional actuales y potenciales...

Pero nada de vanos alardeos. Sabemos que falta lo que falta. De por sí lo sabemos. Aunque el pensamiento crítico es necesario para la lucha. Teoría le dicen al pensamiento crítico. El pensamiento que pregunta, que cuestiona, que duda… Pensar y luchar, luchar y pensar. Ni en las condiciones más difíciles debemos abandonar el estudio y el análisis de la realidad. El estudio y el análisis son también armas para la lucha, para la organización.

Ni solita la práctica, ni solita la teoría. Y recordar: no hay un solo caminante. No hay un solo camino. Son muchos aunque el destino es el mismo: la libertad, la libertad, LA LIBERTAD.

Que muera la muerte que el capitalismo impone . Que viva la vida que la resistencia crea.


Con esas palabras que el lector podrá encontrar en la dirección de “Enlace Zapatista” (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/) y en otros sitios, dejamos estas apostillas a un original que revela el papel fundamental y el pensamiento profundo, que teniendo un alcance universal, proviene de las minorías étnicas y de los pueblos originarios, pioneros en la construcción de otro mundo posible y necesario, en que la sociedad se organice, para que se haga lo que sus integrantes decidan, meta y medio liberador en que se da a la política un papel dialogal y pedagógico sin precedente en la historia de la educación y el diálogo.

- Pablo González Casanova es Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Nota
(1) Del 23 de diciembre de 2014 al 3 de enero de 2015 se llevó a cabo el Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo en distintas poblaciones de Chiapas, México, con la participación del Congreso Nacional Indígena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, entre otros. Ver más en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

31 de Diciembre del 2014 y 1 de Enero del 2015.

Compañeras y compañeros familiares de los estudiantes de Ayotzinapa asesinados y desaparecidos por el mal gobierno de este sistema capitalista:
Compañeras y compañeros del Congreso Nacional Indígena:
Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta de México y del mundo:
Compañeras y compañeros Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:
Compañeras y compañeros comandantes y comandantas, jefas y jefes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN:
Compañeras y compañeros milicianas y milicianos:
Compañeras y compañeros insurgentes e insurgentas:

Compas:

Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Reciban todas, todos y todoas que están y no están presentes, el saludo de los hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas zapatistas.
Sea bienvenido el paso, la voz, el oído, la mirada, el corazón colectivo de abajo y a la izquierda.

Tenemos como invitados de honor a los familiares de quienes nos hacen falta en Ayotzinapa, en México y en el mundo.

Agradecemos de corazón el honor que nos hacen al estar presentes aquí con nuestros pueblos zapatistas que somos.

Nos honran también sus silencios y palabras.
Nos hermanan su dolor y su rabia.

Nosotros, nosotras las zapatistas, no perdemos de vista ni cerramos nuestros oídos a la pena y el coraje de Ayotzinapa que nos muestran y nos hablan los familiares.

La pena por las muertes y desapariciones. El coraje por los malos gobiernos que esconden la verdad y niegan la justicia.

Lo que sabemos y recordamos en esta lucha de Ayotzinapa es que sólo como pueblos organizados vamos a encontrar la verdad.

No sólo la verdad desaparecida en Ayotzinapa, también todas las verdades que han sido secuestradas, encarceladas y asesinadas en todos los rincones del planeta Tierra.

Sobre esa verdad ahora ausente podremos construir la justicia.

Porque nosotras, nosotros los zapatistas, pensamos que ya no hay que confiar más en los malos gobiernos que hay en todo el mundo.

Esos malos gobiernos que sólo sirven a los grandes capitalistas.

Esos malos gobiernos que sólo son los empleados del capital. Los capataces, mayordomos y caporales de la gran hacienda capitalista.

Estos malos gobiernos no van a hacer nunca un bien para los pueblos.
No importa qué tantas palabras digan, esos gobiernos no mandan, porque el mero Mandón es el capitalismo neoliberal.

Por eso no hay que creerles nada a los malos gobiernos.

Todo lo que queramos como pueblos lo tenemos que construir entre nosotros.
Así como los familiares de los asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa están construyendo su búsqueda de verdad y justicia.

Así como están construyendo su propia lucha.

Queremos decirles a los padres y madres de los compañeros desaparecidos que no descansen de luchar y no dejen de luchar por la verdad y la justicia para los 43.

Su lucha de los familiares de Ayotzinapa es el ejemplo y el alimento que nos dan a quienes queremos verdad y justicia en todos los suelos del planeta.

Quiere que tomemos el ejemplo de los papás y mamás, de dejar la casa y la familia por trabajar y encontrarse con otras familias que tienen iguales sus dolores, rabias y resistencias.

La esperanza no está en un hombre o una mujer individuales, como nos hacen creer y dicen “voten por mí” o “vengan a esta organización porque nosotros vamos a ganar la lucha”.

Así dicen.

Pero, ¿cuál lucha? Si lo sabemos que ellos lo que quieren es llegar al Poder y ya después se olvidan de todo y de todos.

Por eso es mejor que tomemos el ejemplo de los familiares de Ayotzinapa de organizarse.

Hay que construir y crecer organización en cada lugar donde vivimos.
Imaginemos cómo puede ser una nueva sociedad.

Para eso tenemos que estudiar cómo estamos en esta sociedad en que vivimos.

Nosotras y nosotros los zapatistas decimos que estamos en una sociedad donde somos explotados, reprimidos, despreciados y despojados por siglos de patrones y líderes, y hasta hoy, finales del 2014 y principios del 2015, así sigue la sociedad.

Desde entonces nos han querido engañar diciéndonos que ellos, los de arriba, son los más chingones y que nosotros, nosotras, no servimos para nada.

Que somos tontos y tontas, así nos dicen.

Que ellos sí saben pensar, imaginar, crear, y que nosotros y nosotras sólo somos los peones en lo que hacen.

“¡Al carajo con eso!”, “¡Ya basta!”, así dijimos nosotros, nosotras las zapatistas, en el año 1994, y entonces nos tuvimos que gobernarnos autónomamente.

Así lo vemos nosotras, nosotros los zapatistas, que el esfuerzo de trabajo y lucha con rebeldía y resistencia con dignidad de los familiares de los compañeros estudiantes desaparecidos, es que nos están llamando a organizarnos para que no nos pase igual.

O para que sepamos qué hacer antes de que nos pase igual.

O qué hacer para que nunca le pase a nadie esto lo que les pasó por este sistema en que estamos.

Porque lo han explicado muy bien los familiares de Ayotzinapa. Como buenos maestros los familiares han explicado que el responsable del crimen es el sistema por medio de sus capataces.

Y el sistema lo tiene también sus escuelas para capataces, mayordomos y caporales, y esas escuelas son los partidos políticos que sólo buscan cargos, puestos, puestecitos.

Ahí es donde se preparan los serviles de los malos gobiernos. Ahí aprenden a robar, a engañar, a imponer, a mandar.

De ahí salen los que hacen las leyes, que son los legisladores.

De ahí salen los que obligan a cumplir esas leyes con la violencia, que son los presidentes grandes, medianos y pequeños, con sus ejércitos y policías.

De ahí salen los que juzgan y condenan a los que no obedecen esas leyes, que son los jueces.

Y pues lo vemos que no importa si esos capataces, mayordomos y caporales son hombres o mujeres, si son blancos, negros, amarillos, rojos, verdes, azules, cafés, cualquier color.

Su trabajo de ellos allá arriba es no dejarnos respirar a los que estamos abajo.
En veces tiene el mismo color de piel el que manda matar que el que es matado.
En veces tienen el mismo color y lengua el asesino y la víctima.

Y no importan ni el calendario ni la geografía.

Lo que nos ha hecho pensar la lucha de los familiares y compañeros de Ayotzinapa es que quienes secuestran, asesinan y mienten son los mismos.
Que no va a buscar la verdad quien predica la mentira.

Que no va a hacer justicia quien impone la injusticia.

Y es que pensamos que esto ya no puede ser que siga siempre así, en todas partes y en todos los niveles.

Y esto es lo que nos enseñan los familiares de Ayotzinapa, que es mejor que nos busquemos y nos encontremos quienes padecemos esta enfermedad que se llama capitalismo.

De su mano de los familiares de Ayotzinapa buscamos a las desaparecidas que hay en todos los mundos que somos.

Porque las desaparecidas y asesinadas todos los días y a todas horas y en todas partes son la verdad y la justicia.

De su mano de los familiares de los 43 entendimos que Ayotzinapa no está en el estado mexicano de Guerrero, sino que está en todo el mundo de abajo.

De su mano entendemos que el enemigo común del campo y de la ciudad es el capitalismo, no sólo en un país sino en todo el mundo.

Pero esta guerra mundial capitalista encuentra en todos los rincones a gente que se rebela y resiste.

Esta gente en rebeldía y resistencia se va organizando según su propio pensamiento, según su lugar, según su historia, según su modo.

Y en sus luchas de rebeldía y resistencia se van conociendo entre sí y hacen sus acuerdos para lograr lo que se quiere.

Se conocen pero no se juzgan entre sí.

No entran en competencia a ver quién es mejor. No se preguntan quién ha hecho más, quién va adelante, quién es vanguardia, quién manda.

Lo que se preguntan entre sí es si hay algún bien en lo que hace el capitalismo.
Y como la respuesta que encuentran es que NO hay nada de un bien, sino todo lo contrario, nos hace mil formas de males, entonces es lógico que tenemos mil formas de respuesta a ese mal.

O sea que la pregunta pasa a ser ¿cómo se hace para rebelarse contra el mal?

¿Cómo se resiste para que ese mal del capitalismo no destruya?

¿Cómo se hace para volver a construir lo destruido de modo que no quede igual sino que sea mejor?

¿Cómo se levanta al caído?

¿Cómo se encuentra al desaparecido?

¿Cómo se libera al preso? ¿Cómo viven los muertos? ¿Cómo se construyen la democracia, la justicia, la libertad?

No hay una respuesta sola. No hay un manual. No hay un dogma. No hay un credo.

Hay muchas respuestas, muchos modos, muchas formas.

Y cada quien va viendo sus resultados y va aprendiendo de su propia lucha y de otras luchas.

Mientras los de arriba se enriquecen con paga, los de abajo se enriquecen con experiencias de lucha.

Y, hermanas y hermanos, les decimos claro lo que nosotras, nosotros los zapatistas, hemos aprendido de mirarnos y escucharnos, y de mirar y escuchar al mundo.

No ha sido, ni es, ni será por un individuo o individua que nos va a llegar el regalo de la libertad, de la verdad, de la justicia.

Porque resulta, amigos y enemigos, que la libertad, la verdad y la justicia no son regalos, sino derechos que hay que conquistar y defender.

Y son los colectivos los que lo logran.

Somos ya los pueblos, mujeres, hombres y otroas del campo y la ciudad quienes tenemos que tener en la mano la libertad, la democracia y la justicia para una sociedad nueva.

Eso es lo que nos están planteando los padres y madres de los compañeros desaparecidos.

Con mil formas vamos a tener que luchar para conquistar esa nueva sociedad. Con distintos grados de compromiso vamos a tener que participar por esa sociedad nueva.

Todos debemos acompañar en la lucha a los familiares de Ayotzinapa en su búsqueda de la verdad y la justicia, simple y sencillamente porque eso es el deber de cualquiera que sea de abajo y a la izquierda,

Y decimos acompañar, porque no se trata de dirigirlos, de manipularlos, de manejarlos, de usarlos, de despreciarlos.

Se trata de luchar junto con ellos.

Porque ningún ser humano honesto puede festejar este dolor y esta rabia, esta injusticia.

Hermanas y hermanos familiares de los ausentes de Ayotzinapa :

Las zapatistas, los zapatistas, los apoyamos porque su lucha es justa y es verdadera. Porque su lucha debe ser de toda la humanidad.

Han sido ustedes y nadie más quienes han puesto la palabra “Ayotzinapa” en el vocabulario mundial.

Ustedes, con su palabra sencilla. Ustedes sin más caudillo que su corazón adolorido e indignado.

Y eso que han mostrado nos ha dado mucha fuerza y ánimo a la gente sencilla de abajo y a la izquierda.

Porque allá afuera se dicen y se gritan que sólo los cabezas grandes saben cómo, que sólo con líderes y caudillos, que sólo con partidos políticos, que sólo con las elecciones.

Y ahí están en su gritadera que ni se escuchan entre ellos, que ni escuchan la realidad.

Y entonces apareció su dolor de ustedes, su rabia de ustedes.

Y entonces nos enseñaron que era y es también nuestro dolor, que era y es también nuestra rabia.

Por eso fue que les pedimos que tuvieran nuestra representación en estos días del Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo.

No sólo deseamos que se consiga el noble objetivo de que regresen con vida quienes hoy todavía nos hacen falta.

También seguiremos apoyando con nuestras pequeñas fuerzas.

Como zapatistas estamos seguros de que sus ausentes, que son también nuestros, cuando se hagan de nuevo presentes no se maravillarán tanto porque sus nombres tomaron muchas lenguas y muchas geografías.

Tampoco porque sus rostros recorrieron el mundo. Ni porque la lucha por su aparición con vida fue y es global. Ni porque su ausencia haya derrumbado la mentira hecha gobierno y denunciado el terror hecho sistema.

Se maravillarán sí, pero al darse cuenta de la estatura moral de sus familiares, de ustedes, que en ningún momento dejaron caer sus nombres.

Y que, sin rendirse, sin venderse, sin claudicar, siguieron buscándolos hasta encontrarlos.

Entonces, ese día o esa noche, sus ausentes les darán el mismo abrazo que ahora les damos las zapatistas, los zapatistas.

Un abrazo de cariño, de respeto, de admiración.

Y además, les damos 46 abrazos, uno por cada uno de los ausentes.

- Abel García Hernández
- Abelardo Vázquez Peniten
- Adán Abraján de la Cruz
- Antonio Santana Maestro
- Benjamín Ascencio Bautista
- Bernardo Flores Alcaraz
- Carlos Iván Ramírez Villarreal
- Carlos Lorenzo Hernández Muñoz
- César Manuel González Hernández
- Christian Alfonso Rodríguez Telumbre
- Christian Tomás Colón Garnica
- Cutberto Ortiz Ramos
- Dorian González Parral
- Emiliano Alen Gaspar de la Cruz.
- Everardo Rodríguez Bello
- Felipe Arnulfo Rosas
- Giovanni Galindes Guerrero
- Israel Caballero Sánchez
- Israel Jacinto Lugardo
- Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa
- Jonás Trujillo González
- Jorge Álvarez Nava
- Jorge Aníbal Cruz Mendoza
- Jorge Antonio Tizapa Legideño
- Jorge Luis González Parral
- José Ángel Campos Cantor
- José Ángel Navarrete González
- José Eduardo Bartolo Tlatempa
- José Luis Luna Torres
- Jhosivani Guerrero de la Cruz
- Julio César López Patolzin
- Leonel Castro Abarca
- Luis Ángel Abarca Carrillo
- Luis Ángel Francisco Arzola
- Magdaleno Rubén Lauro Villegas
- Marcial Pablo Baranda
- Marco Antonio Gómez Molina
- Martín Getsemany Sánchez García
- Mauricio Ortega Valerio
- Miguel Ángel Hernández Martínez
- Miguel Ángel Mendoza Zacarías
- Saúl Bruno García
- Julio César Mondragón Fontes
- Daniel Solís Gallardo
- Julio César Ramírez Nava
- Alexander Mora Venancio

  • -

Compas todas, todos, todoas:

Están aquí con nosotras y nosotros, las hermanas y hermanos de los pueblos originarios que luchan en el gran acuerdo que se llama Congreso Nacional Indígena.

Desde hace más de 500 años nos hemos buscado como pueblos originarios en los caminos de la rebeldía y la resistencia,
Desde hace más de 500 años han sido el dolor y la rabia el día y la noche en nuestro camino.
- Desde hace más de 500 años ha sido nuestro empeño el de conquistar la libertad, la verdad y la justicia.
Desde hace más de 18 años nos hemos encontrado como Congreso Nacional Indígena de la mano de la finada Comandanta Ramona.
Desde entonces hemos tratado de ser alumnos de su sabiduría, de su historia, de su empeño.
Desde entonces hemos ido revelando, juntos, el andar de la tétrica carroza del capitalismo sobre nuestros huesos, nuestra sangre, nuestra historia.
Y nombramos la explotación, el despojo, la represión y la discriminación.
Y nombramos el crimen y al criminal: el sistema capitalista.
Pero no sólo, también con nuestros huesos, sangre e historia nombramos la rebeldía y la resistencia de los pueblos originarios.
Con el Congreso Nacional Indígena levantamos el digno color de la tierra que somos.
Con el Congreso Nacional Indígena aprendimos que tenemos que saber respetarnos, que todos vamos a tener nuestro lugar en nuestras demandas.

Entendemos que ahora lo más urgente es la verdad y la justicia para Ayotzinapa.

Hoy lo más doloroso e indignante es que no están con nosotros los 43.
Mañana no queremos que nos pase así también, por eso difundamos allá en nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus.
Llamemos a nuestros pueblos a ya no permitir que nos sigan engañando con miserables migajas, sólo para mantenernos callados y que los Mandones se sigan enriqueciendo a costa nuestra.
Juntemos nuestras rabias y organicemos y luchemos dignamente sin vendernos, sin rendirnos y sin claudicar por nuestros presos políticos, que por luchar por las injusticias en que vivimos los tienen en la cárcel.
Como pueblos originarios peleamos por lo que es nuestro derecho, sabemos cómo hacer esto, así nos enseñaron nuestros tatarabuelos que no los pudieron acabar como originarios que somos de estos suelos.
Por eso existimos tantas lenguas, porque supieron cómo no dejarse acabar nuestros antepasados, ahora nos toca a nosotros lo mismo ahora.
Todos debemos decirle NO a las transnacionales.
Desde nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus, todos tenemos que pensar qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, tenemos que pensar cómo tenemos que comunicarnos de lo que nos hacen los malos gobiernos.
Quiere que nos organicemos y nos cuidemos.
Porque nos van a querer comprar, nos van a regalar migajas, nos van a ofrecer puestecitos.
Nos van a buscar todas las formas de dividirnos y que nos peleemos y nos matemos entre nosotros mismos.
Nos van a querer dominar y controlarnos con otras ideas.
Nos van a espiar y nos van a querer meter todos los tipos de miedos.
Y nos van a poner miles de trampas con tal de que caigamos y dejemos de luchar por nuestro pueblo.
¿Pero acaso vamos a permitir que sigan otros 520 años de tratarnos como sus basuras?
Sólo queremos vivir en paz, sin explotación del hombre por el hombre, queremos igualdad entre hombres y mujeres, respeto a lo diferente, y que decidamos juntos nuestro destino, el mundo que queremos del campo y la ciudad.
Seguros estamos de que vamos a saber la mejor forma de vida que queremos diferente a la que nos imponen.

Nosotros los zapatistas, las zapatistas, queremos pedirles a los pueblos originarios del Congreso Nacional Indígena que abracen a los familiares de Ayotzinapa recibiéndolos en sus territorios.

Les pedimos que inviten sus pasos y sus corazones.
Les pedimos para ellos el honor de su palabra y de su oído.
Grande es la sabiduría que anida en los corazones de los pueblos originarios, y se crecerá más al compartir la palabra de dolor y de rabia con estas personas.
Como guardianes y guardianas que somos de la madre tierra, bien lo sabemos que nuestro paso es largo y necesita compañía.
Hay tanto por caminar aún y no podemos detenernos.
Así que seguiremos caminando.
Como pueblos originarios la sabemos bien a la tierra, trabajemos a la madre tierra vivamos con lo que nos da, sin que explotemos.
Cuidemos, amemos y que descansemos en paz en ella.
Somos las guardianas y guardianes de la madre tierra.
Con ella todo podemos, sin ella todo se muere inútilmente.
Como pueblos originarios es nuestra hora ahora y siempre.

  • -

Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta nacional e internacional:

En estos días, estando y no estando, se ha dado una compartición que no es sino uno más de los pasos que tenemos que dar juntos como Sexta y cada quien en su propio lugar de lucha, con sus modos, con su historia.
Hay veces en que la historia que corre nos pone ante algo en lo que nos unimos, sin importar la geografía que ande nuestro sueño y sin importar el calendario de nuestra lucha.
Ayotzinapa ha sido un punto donde nos hemos reunido.
No basta.
Trabajemos, organicemos y luchemos por nuestr@s compañer@s desaparecid@s y luchemos por nuestr@s pres@s.
Formemos un remolino de vientos en el mundo, para que nos entreguen con vida a nuestros desaparecidos.
Hagamos uno solo de por sí. Uno solo somos de por sí como seres humanos, pero hay unos bestias que nos desaparecen, son los capitalistas.
Formemos una sola ola y envolvamos a esas bestias y ahoguémoslos a esos malvados que tanto daño nos han hecho en el mundo.
Nos importémonos, como nos está enseñando los familiares de Ayotzinapa.
Sin descansar como ellos, sin aprovechar para sacar otras tajadas por otros intereses.
Compañeros y compañeras, quitemos en nuestras cabezas el mal sentido de la palabra “aprovechar”.
Pensemos el buen sentido de la palabra, aprovechemos nuestro bien común. Ya lo vivimos el mal que hacen los que se han aprovechado al explotarnos.
Y todavía nos desaparece, nos tortura, nos encarcela.
Libertad, justicia, democracia y paz es nuestro destino.
Es hora ahora que nosotros los pobres del mundo empecemos ya por construir otro mundo más justo, donde dejemos preparadas las generaciones que no permitan que vuelva el salvaje capitalista neoliberal.
Oigamos el grito de los 43 compañeros jóvenes estudiantes, que nos dicen “búsquenos y encuéntranos, no permitan que tapen nuestro grito los 43 que somos igual que ustedes, que nos privaron de nuestra libertad, que los estamos viendo si van a luchar por nosotros y si no luchan, quiere decir que no van a luchar por los demás que le va a pasar por los suyos”.
El grito de los 43 compañeros nos está diciendo. “ayuden, acompañen, luchen, organicen, trabajen, muévanse junto a nuestros familiares, que ya los están dejando solos porque ya se acercan las elecciones, esto es lo que nos está haciendo que se olviden de nosotros”.
Sumemos a nuestras luchas que tenemos, la lucha por los desaparecidos y desaparecidas. Nombremos a los ausentes. Señalemos claramente el crimen. Señalemos al criminal.
Los familiares de Ayotzinapa nos han alimentado nuestra fuerza de rebeldía y resistencia, nos han abierto más nuestros ojos y nos han hecho crecer nuestra digna rabia.
Ellos están señalando un camino y nos están diciendo que no les importa dar la vida si es necesario por sus desaparecidos.
Y nos muestran también eso de que hay que organizarnos todos los que tienen desaparecidos y también los que no tienen por ahora desaparecidos, pero lo van a tener si no nos organizamos, porque ahí siguen los narcogobiernos.
Nos muestran que hay que luchar, que no nos importe si no salimos en los medios de comunicación de paga, lo que nos importa es la vida y no más muertes y desapariciones.
Nos muestran que es hora de organizarnos.
Que es hora de que decidamos nosotras, nosotros mismos, nuestro destino.
Así de simple y complicado.
Porque eso quiere organización, trabajo, lucha, rebeldía y resistencia.
Sólo con movimiento y organización los de abajo podremos defendernos y liberarnos.

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Compañeras y compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

Ha sido un año difícil.

Sigue la guerra contra nuestro ánimo de paz.

Sigue el Mandón queriendo matar nuestra libertad.

Sigue la mentira queriendo esconder nuestro empeño.

Siguen nuestra sangre y nuestra muerte abonando nuestras montañas.

Como desde hace ya un tiempo, el dolor y la muerte que antes eran sólo para nosotros siguen extendiéndose a otras partes y alcanzando a otras, otros, otroas en el campo y la ciudad.

La oscuridad se hace más larga y pesada en el mundo que nos toca a cada quien.

De por sí lo sabíamos.
De por sí lo sabemos.
Para esto nos preparamos años, décadas, siglos.
No mira sólo cerca nuestra mirada.
No sólo el hoy mira, ni sólo nuestro suelo.
Lejos en el calendario y la geografía miramos y así nos pensamos.
Cada vez con más nos unen el dolor, pero también la rabia.
Porque ahora y desde hace ya un tiempo, vemos que en muchos rincones se encienden luces .
Luces de rebeldía y resistencia.
A veces pequeñas como la nuestra.
A veces grandes.
A veces tardan.
A veces son sólo un chispazo que rápido se apaga.
A veces siguen y siguen, sin apagarse en la memoria.

Y en todas esas luces se adivina que el mañana que siga será muy otro.

De por sí lo sabíamos hace 21 años, hace 31 años, hace 100 años, hace 500 años.

De por sí lo sabemos que tenemos que luchar todos los días, a todas horas, en todos los lugares.
De por sí sabemos que no nos rendiremos, que no nos venderemos y que no claudicaremos.

De por sí sabemos que falta lo que falta.

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Compas todas, todos, todoas:

En los próximos días, semanas, meses, saldrá más de nuestra palabra, de nuestro pensamiento de cómo vemos el mundo pequeño y el mundo grande.

Serán palabras y pensamientos difíciles porque son sencillos.

Porque lo vemos claro que el mundo ya no es el de hace 100 años, vaya ni siquiera es el mismo de hace 20 años.

Como zapatistas que somos, aunque pequeñas y pequeños, lo pensamos el mundo.

Lo estudiamos en sus calendarios y geografías.
El pensamiento crítico es necesario para la lucha.
Teoría le dicen al pensamiento crítico.
No el pensamiento haragán, que se conforma con lo que hay.
No el pensamiento dogmático, que se hace Mandón e impone.
No el pensamiento tramposo, que argumenta mentiras.
Sí el pensamiento que pregunta, que cuestiona, que duda.
Ni en las condiciones más difíciles se deben abandonar el estudio y el análisis de la realidad.
El estudio y el análisis son también armas para la lucha.
Pero ni sola la práctica, ni sola la teoría.

El pensamiento que no lucha, nada hace más que ruido.
Y lucha y pensamiento se juntan en las guerreras y guerreros, en la rebeldía y resistencia que hoy sacude al mundo aunque sea silencio su sonido.
Pensamos y luchamos las zapatistas, los zapatistas.
Luchamos y pensamos en el corazón colectivo que somos.

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Compañeras, compañeros, compañeroas:

No hay un sólo camino.
No hay un paso único.
No tiene el mismo modo quien camina y lucha.
No es uno el caminante.
Son diversos los tiempos y los lugares y muchos los colores que brillan abajo y a la izquierda en la tierra que duele.
Pero el destino es el mismo: la libertad. La Libertad. LA LIBERTAD.

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Compañeros, compañeras, compañeroas:
Hermanas y hermanos:

21 años después del inicio de nuestra guerra contra el olvido, ésta es nuestra palabra:

¡VERDAD Y JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!

¡VERDAD Y JUSTICIA PARA MÉXICO Y EL MUNDO!

¡QUE MUERA LA MUERTE QUE EL CAPITALISMO IMPONE!

¡QUE VIVA LA VIDA QUE LA RESISTENCIA CREA!

¡POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL CAPITALISMO!
¡REBELDÍA Y RESISTENCIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, Enero del 2015.

Pronunciamiento del Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo

A los pueblos del mundo.

Desde Chiapas, México, levantamos nuestra palabra para dirigirnos a las mujeres y hombres de abajo, del campo y la ciudad, en México y el mundo, a los y las que sembramos resistencias y rebeldías en contra del capitalismo neoliberal que todo lo destruye.

Nos reunimos los días 21, 22 y 23 de diciembre en la comunidad ñahtó de San Francisco Xochicuautla, Estado de México;

los días 22 y 23 de diciembre en la comunidad nahua de Amilcingo, Morelos;

los días 24, 25 y 26 de diciembre, en el espacio del Frente Popular Francisco Villa Independiente, en la Ciudad de México;

los días 28 y 29 de diciembre en la comunidad de Monclova, Campeche;

los días 31 de diciembre y primero de enero en el Caracol Zapatista de Oventic, Chiapas;

los días 2 y 3 de enero en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Nos reunimos para hacer comparticiones, que no solo es compartir, sino aprender y construir juntos. Comparticiones que fueron crecidas con un profundo dolor que es nuestro y una rabia que es nuestra, por la desaparición y asesinato de los estudiantes de la Normal Rural Raul Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Acto criminal que es a su vez el reflejo de la política de muerte que los malos gobiernos y los capitalistas han proyectado en cada rincón del país y del mundo, pues ellos, los que nos faltan son nuestros desaparecidos y no dejaremos de luchar hasta encontrarlos desde lo que somos en la Sexta Nacional e Internacional, en el Congreso Nacional Indígena, en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Los capitalistas y sus capataces de los malos gobiernos han dejado una destrucción en el corazón de los individuos que somos y han dejado una gran destrucción en el corazón colectivo que somos, como somos, los pueblos, los padres y madres de los jóvenes que nos arrancaron y las organizaciones solidarias decididos a reconstruir la vida donde los poderosos han sembrado luto y muerte.

En las comunidades indígenas que somos, los embates del sistema capitalista se sufren con la sangre y con el dolor de nuestros hijos, que son también el único futuro posible para este planeta al que llamamos Tierra, en el que en medio de las distancias y de los diferentes colores que nos hacen ser y nos hacen existir mantenemos la certeza de que es nuestra madre y de que está vivo, y que para que así siga siendo, la justicia es una demanda que se teje con las acciones y las convicciones de los que somos el mundo de abajo, los que no aspiramos a gobernarlo sino a caminar construyéndolo.

Desde los océanos, las playas, las montañas, las ciudades y los campos, construimos y reconstruimos junto con las asambleas, organizaciones y colectivos que tejen de diversas formas autónomas los espacios y las formas de organización y solidaridad que son capaces no solo de contener esta destrucción capitalista que no distingue pueblos o colores y que en su ceguera crónica solo reconoce todo aquello que alimente esa misma destrucción vestida de guerras permanentes, mercados injustos y descomunales ganancias para unos pocos, valores ajenos a los pueblos y contrarios a los antiguos acuerdos con nuestra madre tierra que dan sentido a la vida en el mundo, que nos dan libertad y nos hacen dignas, dignos de vivir y defender la vida.

Pero los capitalistas que dicen gobernar y que en realidad solo buscan dominar, administrar y explotar, tienen un límite, una barrera grande, en la dignidad de una persona, de una familia, de un colectivo, de una sociedad a la que han dañado en lo más profundo, a la que han arrancado y matado una parte de su corazón, detonando una explosión de rebeldía como la que ha iluminado este Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías en contra del capitalismo al que llamamos “Donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos” porque abajo estamos, desde abajo entendemos el mundo, abajo lo cuidamos, abajo nos miramos unos a los otros y desde ahí, juntos, reconstruimos el destino que creíamos propio hasta que nos lo arrancaron los poderosos y solo entonces aprendemos, solo entonces sabemos que lo que es realmente nuestro es lo que podamos construir o reconstruir donde el capitalismo ha destruido.

El dolor que se convierte en digna rabia de los familiares de los estudiantes asesinados y desaparecidos de la escuela normal rural Raul Isidro Burgos es el dolor que nos secuestró y desapareció también a nosotros, así que nunca dejaremos de luchar hasta encontrarnos, junto con el hermano o la hermana asesinados, desaparecidos, torturados, explotados, despreciados o despojados en cualesquier punto de la salvaje geografía capitalista, en cualesquier frontera del mundo, en cualesquier cárcel.

Los caminos de los pueblos del mundo tanto en el campo como en la ciudad con su propio rumbo se conducen en el rastro dejado por sus propios ancestros, caminos que se dividen, se intersectan y cruzan con los nuestros, hasta que encuentran un mismo rumbo, marcado por la dignidad rebelde que habla en tantas lenguas y es de tantos colores como es la naturaleza misma que se teje con pequeños bordados para poder construir lo que necesitamos ser.

Así, hermanos y hermanas de este mundo dolido pero alegre por la rebeldía que nos alimenta, invitamos a seguir caminando con un paso pequeño pero firme, a seguirnos encontrando, compartiendo, construyendo y aprendiendo, tejiendo la organización desde abajo y a la izquierda de la sexta que somos. Sólo de nuestra rebeldía y de nuestra resistencia nacerá la muerte del capitalismo, vivirá un nuevo mundo para todos, para todas.

San Cristóbal de las Casas, México a 3 de enero de 2015.

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
SEXTA INTERNACIONAL
SEXTA NACIONAL

Compas:

Reciban nuestros saludos. Les escribimos para darles un avance de cómo va la inscripción de participantes en el Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo: “Donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos”.

1.- Pueblos Originarios de México.- Han confirmado su participación representantes de organizaciones, autoridades tradicionales y personas de los siguientes pueblos originarios:


Yaqui.
Yoreme-mayo.
Guarijío.
Tohono Odham (pápago).
Wixárika (huichol).
Náyeri (cora).
Nahua.
Coca.
Zoque.
Purhépecha.
Ñahñú (otomí).
Totonaco.
Popoluca.
Migrantes en ciudad (purhépecha, mazahua, mayo, tojolabal, nahua).
Ñahtó (otomí).
Mazahua.
Mephá (tlapaneco).
Nancue ñomndaa (amuzgo).
Tojolabal.
Tzeltal.
Tzotzil.
Chol.
Maya peninsular.
Zoque (ampeng).
_Binnizá (zapoteco).
Chinanteco.
Ñu savi (mixteco).
Afromestizo.
Triqui.
Cuicateco,
Mazateco,
Chatino.
Mixe.
Ikoot.

2.- De la Sexta en México: individu@s, colectivos, grupos, organizaciones de las 32 entidades federativas.

3.- De la Sexta Internacional: individu@s, colectivos, grupos, organizaciones de los siguientes países:

México.
Alemania.
Argentina.
Australia.
Bélgica.
Brasil.
Canadá.
Chile.
Colombia.
Corea del Sur.
Dinamarca.
Ecuador.
Estado Español.
Estados Unidos.
Francia.
Grecia.
Guatemala.
Honduras.
Inglaterra.
Irán.
Italia.
Noruega.
País Vasco.
Rusia.
Suiza.
Túnez.