Jueves 4 de junio de 2009 / Sabiduría

Inti Raymi-Año Nuevo andino

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL INTI RAYMI

La ceremonia de Inti Raymi, por su carácter complejo de fiesta, se constituye en la más importante del pueblo indígena norandino.

Es el final y el inicio de un nuevo año.

Inti Raymi sinónimo de fiesta de Sol o Pascua Solemne de Sol, implica grandeza; es la manifestación del Runa- Hombre en acción de gracias al Dios Sol por su bondad con la naturaleza. Su relación es matemática con el solsticio de verano, gracias al manejo exacto de los astros y su influencia sobre la agricultura, denota la convergencia del tiempo y el espacio cíclico del hombre andino.

Es evidente que el Inti Raymi se originó cuando los indígenas de los Andes tomaron conciencia de los beneficios recibidos de los diferentes astros como; el sol, la luna, las estrellas y de los otros elementos de la madre naturaleza -Pacha Mama- como: Los montes, las vertientes, las cascadas, ríos, Lagos y de la misma madre tierra -allpa mama-buscando un lenguaje de relación y de comunicación (culto y adoración a las wakas. Entonces desde ese momento de manera especifica el Sol, ya no es un elemento que simple y llanamente da luz y calor, sino que se transforma en un elemento preponderante en el desarrollo social y económico del pueblo. Así el Inti Raymi aparece como la celebración trascendental del pueblo andino.

En el norte ecuatoriano, institucionalizaron esta fiesta astral y agroecológica, los inkas cuando logran vencer al ejército Karanki allá por los años 1.480 aproximadamente. La presencia Inka implicaba "aceptar nuevas deidades", el Taita Inti o Padre Sol y la Mama Killa o Madre Luna, quienes reemplazarían irrevocablemente a las divinidades binarias: Tayta Imbabura y Mama Cotacachi.

Según el mito de Vira Kucha, los españoles eran considerados "mesiánicos". Y era "Pacha Kutik Kumtimsi" quien los enviara para vivir 500 años de oscuridad como contraste a la tesis de 500 años de luz, época en la que floreciera el Tahuantinsuyo desde la dinastía de Manku Kapak y Mama Ukllu, Sinchi Ruka, Lluki Yupanki, Mayta Kapak... hasta Ataw Wallpak, este último soberano del imperio.

Una vez Implantado España en los Andes americanos, en su afán de conquista, por medio de la religión inician una tarea y lucha titánica por captar el poder pagano desde los siglos XVI y XVII, mediante las campañas de "extirpación de las idolatrías" en todo el territorio del TAWANTINSUYANO, que significa las cuatro regiones unidas para sí. Se descubrieron numerosas celebraciones clandestinas, las cuales pusieron en evidencia que, pese a la represión desatada en dichas campañas, los indígenas seguían actualizando sus creencias, consideradas por quienes buscaban su aniquilamiento como supersticiones, idolatrías y demás actitudes demoníacas.

"La estrategia sincrética utilizada por los propios evangelizadores fue abandonada cuando el tristemente célebre extirpador de idolatrías Francisco de Ávila, descubrió que los indios no solo seguían desarrollando prácticas idolátricas en forma clandestina, sino que usaban las fiestas católicas para celebrar sus antiguos cultos".

Las religiones europeas pre-cristianas, al igual que las americanas, también estaban ligadas al calendario agrícola, solsticial y tenían que ver con la fertilidad; así, los rituales estaban orientadas a la tierra, a la lluvia; de allí también que los rituales más importantes se llevaban a cabo en las épocas de siembra y de cosecha.

La mujer siempre estuvo representada en el panteón de los pueblos agrarios como ente susceptible a ser fecundado y el hombre como fecundador. Por esta razón, en los cultos de esta naturaleza se daban prácticas sexuales como parte de la ritualidad.

Esta fiesta que por sus componentes culturales, expresa una infinita gama de los aspectos innatos de la religión andina, lo que permite adherir en sus ritos de celebración, sincronizado y afirmado el testimonio de un pueblo, que sin embargo de los embates fehacientes de alienación, superviven con los nuevos elementos culturales .

En Inti Raymi al celebrarse plácidamente por los actores, en su interior de fiesta, conlleva un escape de emociones reprimidas, la necesidad de actuar se descarga en el símbolo eficaz de identidad; ante todo, la principal preocupación del hombre es mantenerse vivo, a pesar de las dificultades sociales.

Según el religioso, José de Acosta, cronista del siglo XVI, describe a las festividades: "... Se juntaban todos antes que saliese la luna el primer día, y, viéndola, daban grandes voces con hachas de fuego en las manos y se hacía el lavatorio general en los arroyos y fuentes".

Juntando los tiempos de primavera, verano, otoño e invierno, más los equinoccios de marzo y septiembre y los solsticios de Junio y Diciembre, logramos reconstruir la CHIKANA que es la cruz andina o anual del Sol, científica y sabiamente plasmada como resultado las cuatro grandes fiestas o raymis Sol o del Rey que celebrase el 20 de diciembre y dedicada al Awki o Príncipe el 21 de junio; La fiesta reina del Incario el 22 de septiembre y finalmente Pawcar Raymi o Fiesta de Año Nuevo dedicada a la Ñusta o Princesa es el 20 de marzo.

Al conformar la más perfecta figura matemática en el centro aparecía una lengua de fuego o "Mushuc Nina" y la línea dorada segmenta los dos espacios binarios del mundo kichwa.

VISPERAS

Exquisita comida y bebida entre ellas de formas y rostros diferentes del maíz que como gramínea y bebida sagrada más la carne del roedor americano llamado cuy, preparado con el calor parsimonioso del recalcitrante fogón, se inicia compartiendo la cosecha entre huéspedes y danzantes en la última semana del mes de junio.

La víspera de solsticio (21 de junio), fenómeno astral que hace del sol de medio día no producir sombra alguna como en ningún lugar del planeta a excepción de Cotacachi, Cayambe y Quito; acostumbran los niños, jóvenes, adultos, ancianos y de manera especial los "bailadores" a bañarse en arroyos y cascadas para encontrar armonía con la naturaleza, quienes a cambio de una ofrenda consistente en bebida y comida y a través del lenguaje del silencio y la meditación absorben la magia y la energía poderosa de las fuerzas telúricas que la Pacha mama las transmite.

Este rito que en la actualidad es celebrado a la media noche es el inicio de la fiesta, que entre cánticos de guerra, el ulular de caracoles, la armonía de las flautas, el eco sutil de los rondines y la exquisita voz de las guitarras, a este "trabajo anual".

Las 43 comunidades que conforman la UNORCAC, coreográficamente se caracterizan por bailar vibrando y zapateando de forma circular, donde el último día de la fiesta bailan exclusivamente las mujeres.

JATUN PUNLLA O DIA MAYOR

Las ceremonias rituales de los danzantes, siempre buscando la plaza o parque principal se dirigen a ritmo de continuo zapateo corto a veces y largo en otras veces, prosiguiendo con lo más característico de desplazamiento circular, tomando el espacio físico de la plaza, para afirmar su poder señorial e histórico, los danzantes rituales en forma de hileras logran sincronizar un ritmo agotador, a grito de guerra en kichwas, logran la unidad y el control del grupo.

En ritual cobijado por un maestro de ceremonias se comparte toda la comida preparada y son las esposas y madres de los danzantes que como agradecimiento a la Madre Tierra y al Padre Sol, improvisando sus prendas logran configurar una cruz sobre la cual se la cubre de comida y bebida.

Transcurre el tiempo prudente, después del cual se dirigen a la "segunda tarea" es decir, se toman nuevamente el parque y es allí que se produce la confrontación entre los de arriba y los de abajo.

Los espacios rituales fueron estratégicamente utilizados por los evangelizadores españoles; de modo que los templos andinos se construyeron en los suyos. Este panorama nos da cuenta de la importancia que tenia para los indígenas, bailar la contradanza en templos de la hacienda o en las plazas mayores de las ciudades andinas. Esto parece revelar la necesidad de desarrollar sus rituales en el espacio originario, el mismo que fue arrebatado para rendir culto al Dios Cristiano, o es la coyuntura más exquisita para afirmar la identidad de un pueblo que sigue siendo cosmogónicamente libre.