Sábado 25 de agosto de 2012 / Opinión

Pachakuti, reordenamiento de la vida

..emergen las fuerzas de la naturaleza, con otro lenguaje; de comunidad, de complementariedad, de reciprocidad, de respeto, de equilibrio y de armonía, para restablecer la vida

www.cambio.bo
Por Fernando Huanacuni Mamani (*)

En nuestra cosmovisión, los parámetros que el tiempo brinda nos permiten percibir la expresión de los ritmos del Multiverso. Contemplamos fenómenos cósmicos y telúricos que son cíclicos y etapas de 9, 18, 50, 500, 2.000 y 4.000 años básicamente, pues cada una de estas etapas expresa cambios en el proceso de la historia. Los estudiosos plantean que “cualquier pueblo o sociedad que quiera tener en sus manos su propia historia debe entender la dinámica del tiempo”.

Los cambios que vivimos en Bolivia y en el mundo entero responden no sólo a una época de cambios, sino a un cambio de época . Los procesos políticos están en función de los procesos naturales, si bien este proceso de cambio es un ímpetu social y político, sobre todo es una activación de las fuerzas de la naturaleza, de la Pachamama, por eso afirmamos que es incontenible e irreversible.

La crisis y el deterioro que estamos viviendo; la pobreza, la discriminación, la violencia, la destrucción, no son naturales; fueron causados por el ser humano. Fueron producto de un modelo de vida, de un lenguaje instalado en el mundo por la religión, por la modernidad, por el capitalismo; de individualismo, de egoísmo, de desintegración, de racismo y antropocentrismo.

Ante ese lenguaje ‘antinatura’, emergen las fuerzas de la naturaleza, con otro lenguaje; de comunidad, de complementariedad, de reciprocidad, de respeto, de equilibrio y de armonía, para restablecer la vida.

Los pueblos indígena originarios del mundo entero no sólo conocemos ese lenguaje, sino que es nuestro lenguaje también.
En aymara y quechua decimos:
ayllu (comunidad),
ayni (ayuda, complementariedad),
tampu (distribución y redistribución),
tumpa (acordarnos del otro),
mink’a (trabajo comunitario), etc.

La naturaleza se expresa de manera cíclica, así como el día y la noche, que es un proceso que el ser humano puede observar, existen ciclos más largos que ya no podemos observar directamente.

Sin embargo, a diferencia del mundo occidental, los pueblos indígena originarios tenemos conciencia de la circularidad y ciclicidad tanto de la vida como de la historia.

Por eso sabemos que el año 1992 ha marcado el fin de una etapa de 4.000 años (un sol), y ha empezado un nuevo sol, un nuevo tiempo.

En aymara decimos Pachakuti,
el retorno del tiempo,
el retorno de la vida en equilibrio y armonía.

Los hermanos mayas profetizaron para el 21 de diciembre de 2012 no el fin del mundo, como algunos afirman, los mayas hablan de una nueva era para la humanidad, un nuevo tiempo.

Los procesos de cambio van a seguir en muchos países, porque la Madre Tierra (Pachamama) está comenzando a expresarse y porque los hijos de la Tierra están despertando.

Somos muchos indígenas originarios que estamos vivos, y somos como la hierba, somos millones; como dijo la hermana Blanca Chancoso: “Nosotros los indios somos como la paja del páramo, que por más que se arranque vuelve a crecer, y si el mundo tiene que ser poblado por la paja del páramo, pues que lo sea…”.

(*) Es aymara y miembro de la comunidad Sariri