Miércoles 25 de noviembre de 2009 / Sabiduría

Reflexiones en Tiempo de Inti Raymi

NUESTRO PADRE SOL Y EL “BICENTENARIO”

Cuando da comienzo en todo el Hemisferio Sur del Mundo un nuevo período de Vida, que por costumbre llamamos “Año Nuevo Aborigen”, conviene reflexionar en torno a nuestro Abuelo Fuego acerca de nuestro “pasado” y nuestro “futuro”.

Los seres humanos somos parte integrante de nuestra Pachamama. Hay quienes piensan que “la Pachamama” es sólo la tierra que pisamos, el globo terráqueo y nada más.

Pero en realidad PACHAMAMA es todo el Cosmos. Para los que nacimos y habitamos el Mundo, el “Cosmos” que podemos abarcar se reduce (¡nada menos!) que a este conjunto de planetas, entre los que está Tierra, que giramos en torno a la gran estrella que nos da el calor imprescindible para la Vida : nuestro Inti Tata, o Padre Sol.

Por ello debería ser impensable llevar adelante un proyecto que en nombre de un llamado “progreso” destruya la única casa que tenemos los seres humanos, nuestro planeta Tierra.

El único proyecto que debería tenerse en cuenta es el que tendiera al encuentro entre los hombres y mujeres que gobiernan las naciones, el que se basara en las sabidurías de cada región, teniendo en cuenta las experiencias de nuestros mayores.

- Los gobernantes deben hacer respetar los derechos del Pueblo que los eligió y puso toda su confianza en ellos. Para esto debe existir un diálogo sincero y abierto con cada integrante de ese Pueblo.

- Sin meternos en nuestro interior, en nuestro propio Yo, mintiéndonos a nosotros mismos no será posible llegar a cumplir lo que se promete. Y entonces será mentir a nuestros propios hijos, que crecerán absorbiendo esas mentiras y repetirán la experiencia cuando sean mayores. Dañándose a si mismos y a los de su generación.

- Cualquier proyecto político debe basarse en la defensa de la Madre Naturaleza. Sin respetar a vegetales y animales no es posible la existencia de los seres humanos. El espíritu que debe animar todo debe ser el de la construcción y no el de la destrucción.

No debe atentarse, en nombre de un falso “progreso” contra el equilibrio terrestre destruyendo glaciares, realizando enormes perforaciones liberando gases y utilizando productos químicos venenosos que impedirán toda Vida futura. Eso es en suma lo que se hace explotando la llamada “minería a cielo abierto” y al uso de los “glifosatos agrotóxicos” que mata a todo lo que alcanza.

Todo proyecto debe basarse en el Amor por la Madre Tierra y no en su utilización con odio.

En el año 1536 un grupo de conquistadores españoles desembarcó en la costa del río que después se llamaría “de la plata” y fundó un fuerte con pretensión de ciudad al que llamó “De la Santísima Trinidad y Puerto de los Buenos Ayres”.

Pedro de Mendoza era el “adelantado” que encabezaba ese grupo de hombres vestidos de lata, armados con arcabuces y que traían los primeros caballos a estas tierras.

Nuestros Tatarabuelos QUERANDÍ recibieron con cordialidad a estos extraños personajes que llegaron por el gran río, acercándoles alimentos y quizá advirtiendo por primera vez que siempre habían vivido desnudos.

Los señores barbados y muy creyentes en un Dios al que habían crucificado, pronto mostraron sus verdaderas intenciones de dominio sobre los habitantes originarios de esta tierra, a quienes consideraron desde el vamos “muy atrasados”, casi animalitos de corral que quizá ni tendrían alma.

Los Querandí pronto advirtieron que no era posible la convivencia con seres que venían a traer la “civilización”, la “evangelización”y el “progreso” a cambio de cambiarles sus formas de vivir, que desde tiempo inmemorial había sido integrados con total respeto a nuestra Madre Naturaleza.

Por ello comenzó una pelea cruenta, que terminó con el sitio por hambre a los españoles, quienes finalmente debieron irse con sus intenciones a otra parte.

Vale decir que esta lucha, esta pelea de nuestro pueblo Querandí, asociado con otros pueblos que habitaban las vecindades como los Chaná Timbú, Charrúa y Guaraní, constituyen el primer gran triunfo de los habitantes de esta tierra que entonces se llamaba Abya Yala (ahora América) sobre invasores que sólo querían ampliar los dominios de sus majestades, los reyes europeos.

La Historia Argentina que nos siguen enseñando en nuestras escuelas no incluye este enorme hecho en el que el Amor y el espíritu de colectividad venció al proyecto del egoísmo encarnado por cruces y espadas.

De la Revolución que se produjo en mayo de 1810 también participaron descendientes de estos “indios” que abrieron una huella de dignidad y amor por nuestra Pachamama en aquellos lejanos días de 1536.

Por ello, ya que se van a celebrar los doscientos años de la “Revolución de Mayo” sugerimos que se revisen los planes de enseñanza de Historia en nuestras escuelas.

Y que el nombre de “ La Matanza ” que tiene el partido más densamente poblado de nuestro Gran Buenos Aires, nombre que recuerda y celebra la matanza de nuestros tatarabuelos Querandí en nombre del “progreso” que finalmente instaló Garay con la llamada segunda fundación de Buenos Aires, sea reemplazado por “QUERANDÍ”, lo mismo que el del río que conocemos como “Riachuelo”.

Por último, manifestamos nuestra profunda SOLIDARIDAD con los hermanos amazónicos del Perú que fueron masacrados por el gobierno de Alan García y el ALCA.

Firman por el CAA
Vibiana (Alancay) Díaz – Luisa Mamani –
Ignacio (Kañandary) Báez - Ricardo Acebal –
Wenceslao Villanueva – Santos Estrada