Martes 24 de abril de 2012 / Sabiduría

¿Lenguas o idiomas?, de los Pueblos Indígenas

hoy 64 Idiomas Indígenas de 68 que se hablan en Colombia..

Son 64 en Colombia

¿Lenguas o idiomas?, de los Pueblos Indígenas

“En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando, ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz”: Gabriel García Márquez.

Miguel de Cervantes Saavedra estuviera hoy más que complacido, si su obra máxima fuera escrita también en Kankuy, Ijka, Murui, Coreguajú, Wayunaiki, Awapit, Embera, Pijao, Huitoto o Yukpa... Hoy, 23 de abril, la Web del Ministerio de Cultura de Colombia no registra algo acerca del día del idioma de Cervantes, pero si encontré la nota del martes 21 de febrero como ‘Día Mundial del Idioma Materno’ y ‘Día Nacional de las Lenguas Nativas’. Mis hijos, como los suyos, no sabían esto, porque en los colegios de Colombia y, para el Ministerio de Educación, sigue siendo el 23 de abril el Día del Idioma.

Así, como hoy los Pueblos Indígenas lo estuviéramos, si por lo menos la magna Constitución de Colombia, y cada Plan de Vida lo estuviera en los 68 idiomas o lenguas como le llaman desde la Dirección de Poblaciones y Comunicaciones del Ministerio de Cultura. ¿Cómo así?, ¡funcionarios de la Madre Patria se dedicarían sólo a traducirla!, creemos que sería un buen ejercicio de recabar en la memoria y en las huellas dactilares de los computadores hacia el reconocimiento REAL de que en Colombia aún perviven 64 idiomas indígenas de 102 pueblos, una lengua Afro como la de Palenque, otra de los hermanos Raizales, y por supuesto, la Romi de los hermanos ROM o Gitanos. De esta forma, 68 idiomas cargados de su propia música deberían estar nutriendo el alma y el andar de los más de 45 millones de colombianos.

Con el libro negro de la Santa Cruz (porque lo negro no siempre es lo malo), nos cortaron sin cicuta ni pringamoza las lenguas, para que no habláramos nuestros idiomas, “eso era pecado capital”. Gracias a Shakira, la Cervantes contemporánea de la educación temprana, millones de niños y niñas hoy no cantan el ¡Oh libertad sublime!, ahora cantan ¡liberen a Ublime!, otros dicen que era un tributo a ‘Willi’, el amigo de ‘Maya Maya’ y el de ‘Memo’, otros incluso, como si el invitado de Uribe no fuera a la Cumbre, nuestra baluarte carnavalera se le chispoteó el libreto real: ¡Oh gloria inmarcesible... Oh Uribe Inmortal! En fin, Rafael Pompo, homenajeado este año por el mismo Ministerio, con la familia de Carlos Vives en carruaje de la calle 93, y no de La Candelaria, hoy se viste de renacuajo paseando muy tieso y muy majo.

Ojala a los hijos de Vives, así como los de Uribe y de Santos, con nieto a bordo, los viéramos vestidos hoy en la Feria del Libro, porque el papel aguanta todo, de las cientos de fábulas de nuestros escritores colombianos, con animales reales como las pirañas de la Amazonía, los chigüiros de la Orinoquía, los gusanos y serpientes rabo seco del Chocó, los cuy de Nariño, las babillas de La Guajira, los cóndores de los Andes disecados, porque ya no tienen donde volar, los puerco espinos y las iguanas de los Santanderes, los buitres del Urabá, los marroñeros de la calle 26 y otras miles, que esperan salir corriendo hacia el exterior en metro o en el Tren de la Sabana, por ejemplo, en Bakatá, territorio Muisca.

Hoy, más que nunca, con toda la riqueza que el Creador del Abya Yala privilegiara a nuestra amada Colombia, entendemos mejor a muchos escritores que son verdaderos profetas documentalistas de carne y hueso, como José Eustacio Rivera en ‘La Vorágine’, y el mismo Rafael Pombo tan ‘tieso y tan majo’; gracias una vez más a los escritores de antaño como Juan Rulfo - ‘El llano en llamas’, Gabriel García Márquez - ‘Crónica de una muerte anunciada’, ‘Las bananeras’, Eduardo Galeano - ‘Las venas abiertas de América Latina’, Pablo Neruda - ‘Memorial de isla negra’, Eduardo Caballero Calderón -‘Siervo sin tierra’, entre otros.

Un día como hoy, 23 de abril, no queremos que a nuestros hijos los manden como a mi hace unas décadas, a pintar el rostro de Miguel de Cervantes, hoy debemos pintar a nuestros abuelos, sabios, sabedores, mamos y sagas, emberas wueras, sailas, curakas, jaibanas...

Para que no mueran los pensamientos, como lo cuenta la hermana Victoria Mokena, indígena Ocaima de La Chorrera en la Amazonía Colombiana, en su SUBLIME aporte denominado ‘Quedamos huérfanos, sólo estamos los vivientes de ahora’ (parte de la serie ‘Historias Matrías’ del Ministerio de Cultura): “la abuela Victoria está recostada en una hamaca, sus ojos inquietos miran hacia todos lados... la intérprete indígena mucho más joven, escucha las preguntas y se las trasmite en una lengua que parece nacida con los rápidos de los ríos y con el arco iris... luego habla la abuela, llora al recordar los sucesos infaustos que trae a la memoria: la matanza realizada por la Casa Arana, la empresa cauchera peruana que esclavizó a los indígenas y exterminó a decenas de pueblos indígenas y con ellos sus idiomas propios, ella dice que es importante recordar eso, aunque sea triste, ¡porque ahí, pues ahí se murieron los abuelos de ella, los tíos, las tías, y ella pues se siente muy SOLA!”.

Como solos y solas, invisibilizados por los medios económicos del país y del mundo, los marchantes de hoy y de siempre, luego de atravesar las mismas montañas, ríos, selvas, desiertos, carreteras, molinos de viento, de los megaproyectos mineros y monocultivos para alimentar carros, agricultores de maíz que regresan como concentrados básicos para los pollos y pollas, más baratos los cuadrantes de estos, cargados del letal veneno del desconocimiento del pensamiento milenario de los Pueblos Indígenas, campesinos, chamanes, defensores de la ‘Buena Vibra’ y de la ignorancia permisiva del tío Sam.

Sigamos marchando por la segunda o verdadera INDEPENDENCIA!

No nos queda de otra, que los gritos de nuestros muertos se conviertan en una sola voz de justicia y paz, que se silencien las balas con la palabra de los bosques y las selvas, que claman que los dejen solitos, solitos para salvaguardar el presente eterno de nuestros descendientes.

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