Domingo 11 de diciembre de 2011 / Derechos

Violación, tortura y asesinato de niña indígena y 10 jóvenes por la herramienta paramilitar, complicidad policial

Violación, tortura y asesinato de niña indígena Kamëntsä en el Valle de Sibundoy; persecución y asesinato por parte de paramilitares a jóvenes en Puerto Caicedo y Puerto Asís

Violación, tortura y asesinato de niña indígena y 10 jóvenes por la herramienta paramilitar, complicidad policial

CONSTANCIA 09122011

Violación, tortura y asesinato de niña indígena y 10 jóvenes a manos de la herramienta paramilitar en total complicidad de autoridades
PUTUMAYO

diciembre de 2011

Cuando los poderosos (Herodes) se enteraron que lo habían burlado de su poder, este se enfureció terriblemente y envió a sus soldados a matar a todos los niños, a fin de eliminar entre ellos a Jesús. (Mt 2,1-18).

Nuestra Constancia Histórica y Censura Ética ante la aberrante operación de estrategias paramilitares en el municipio de Puerto Caicedo y Puerto Asís con conocimiento y consentimiento de la policía de Putumayo, agentes de la SIJIN, en desarrollo de las fases de control social territorial en áreas que son parte de la implementación del Plan Colombia.

Los atentados a niñas y niños, jóvenes de estos municipios se planifican desde una propiedad ubicada a pocos minutos de una de las sedes militares con mayor apoyo financiero y logístico, y han ocurrido con un efecto de terror sobre las familias, los habitantes de los barrios que ha generado el silenciamiento, la huida y el desplazamiento. Las operaciones represivas de tipo clandestino se desarrollan en una fase de la estrategia paramilitar de control social que pretende posicionar como los guardianes de la “buena moral” y de las “buenas costumbres”, y con las que se pretende confundir a la población y aleccionar moralmente.

Las mismas estructuras armadas controlan la vida social y el tráfico de sustancias alucinógenas y psicotrópicas que se consumen en estas localidades, controlan los sitios de expendio y definen los lugares de consumo. Al mismo tiempo, son los que definen el mercado sexual, en el que involucran niñas y jóvenes, bajo la modalidad de pre pagos, las que ofrecen a adultos que integran sectores de poder en todos los ámbitos en el departamento Ante ustedes nuestra fundamentación fáctica en medio de un ambiente de terror, de silencio, de absoluta desconfianza ante las instancias que deben proveer garantías para la vida y la justicia

*Miércoles 9 de noviembre, HORA EN Q SOLIA LLEGAR A SU CASA en hora de la tarde, familiares de PAOLA ACOSTA JAMIOY, indígena Kamëntsä de la comunidad de Sotanjoy, de 12 años, se preocuparon porque extrañamente, ella no arribó a la casa como era su costumbre. De acuerdo con testigos, la estudiante de la Escuela Fray Bartolomé en Sibundoy, bajó del bus de transporte escolar en la carretera que conduce a las veredas Machindinoy y Sotanjoy desde el cuál caminaba habitualmente a su comunidad. Todas estas comunidades hacen parte del resguardo de Sibundoy.

Hacia las 4:00 p.m. se inició su búsqueda.

*Jueves 10 de noviembre, en horas de la mañana el cuerpo sin vida de la niña indígena PAOLA ACOSTA JAMIOY, fue hallada dentro de una plantación de fríjoles, cerca del camino hacia su comunidad. De acuerdo con testigos presentaban signos de haber sido abusada sexualmente, torturada, sus manos estaban atadas con alambre de púa, y ahorcada con un bejuco.

*Viernes 11 de noviembre a las 11:00 a.m. en medio de una expresión ciudadana de rechazo a esta multiplicidad de crímenes en una niña indígena, se conoció que los paramilitares habían anunciado días atrás operaciones de asesinatos contra niños y jóvenes hombres y mujeres, a quienes consideran “desechables” o de “conductas reprochables” y que deben ser eliminados En la segunda semana de noviembre diversas fuentes señalaron que cuatro jóvenes fueron asesinados por paramilitares en Puerto Caicedo. De acuerdo con los familiares de las víctimas, los paramilitares han manifestado que tienen una lista con el nombre de jóvenes que deben ser asesinados en Puerto Caicedo, ya que están “limpiando” de delincuentes y drogadictos.

*Martes 15 de noviembre hacia las 11:00 p.m. integrantes de grupos paramilitares en el barrio Acevedo de Puerto Asís, dispararon indiscriminadamente con seis jóvenes, que quedaron gravemente heridos.

Las víctimas fueron JARRISON OSORIO, de 16 años de edad; GERALDINE PENAGOS, de 16 años; CAMILO VALLEJO, de 13 años de edad; RICHARD ORLANDO ROJAS, de 17 años de edad; JULIÁN PIEDRAHITA, de 17 años de edad; JESICA ALEXANDRA REYES, de 17 años de edad.

*Jueves 17 de noviembre hacia las 12:00 p.m. paramilitares asesinaron a dos jóvenes, entre ellos un indígena del Pueblo Nasa, en el río San Juan Vides, en el municipio de Puerto Caicedo. Los paramilitares dispararon en tres ocasiones contra JHON ALEXANDER RÍOS TROCHEZ, de 14 años de edad, de la comunidad Tata Wala y en 14 ocasiones contra FERNANDO RAMÍREZ en su cabeza.

Días después, los paramilitares hicieron conocer a través de interpuestas personas que el asesinato de JHON ALEXANDER fue un error, pues debían haber matado su primo DAVID ALAIN TROCHEZ QUITUMBO, de 15 años. Agregaron que si lo encontraban lo harían “picadillo”

*Viernes 18 de noviembre hacia las 9:30 p.m. la Gobernadora del Cabildo indígena ante las amenazas de muerte contra DAVID, en compañía de un sacerdote, se dirigió hacia la Estación de Policía para pedir protección del niño. El comandante respondió afirmado que a quién iban a proteger - si a él, ya lo mataron-.

De acuerdo con testigos, agentes de la SIJIN manifestaron a la familia que: “La muerte no era para JOHN, si no para DAVID”. Agregaron que les iban a dar a todos los que consumieras marihuana. Un integrante de la SIJIN, ante la noticia de que David no había sido asesinado exclamó con extrañeza: “¿Cómo que no está muerto? En horas de la noche, la casa cabildo y lugar de habitación de DAVID, se encontraba rodeada por sujetos desconocidos..

Hacia las 10:00 p.m., mientras el niño, junto con su acompañante, era entrevistado por una funcionaria de la Comisaría de Familia, dentro de las instalaciones de la Estación de Policía, llegaron los dos paramilitares que DAVID, observó que asesinaron a los dos jóvenes. Inmediatamente un funcionario de la SIJIN apagó las luces del lugar en donde se hallaban, la funcionaria les indicó que se tiraran al piso y permanecieran allí sentados.

Durante varios minutos, los dos sujetos estuvieron dialogando con funcionarios de la SIJIN; luego se marcharon. Uno de los miembros de la SIJIN ingresó al lugar en donde se hallaba DAVID, sosteniendo que los habían capturado alrededor del cabildo. El agente le mostró fotos a DAVID, preguntando, si eran los sujetos que él había visto.

*Domingo 20 de noviembre a las 3:00 p.m. agentes de la SIJIN llegaron hasta la casa de un familiar de DAVID preguntando por su ubicación. Ante el riesgo inminente contra la vida de este niño este se desplazó forzadamente de la región.

*Domingo 20 de noviembre, a las 6:00 a.m. en Sibundoy , fue hallado el cuerpo sin vida del indígena Kamëntsä, HIGIDIO MUCHAVISOY, de 20 años de edad, padre de dos niños.

* Lunes 5 de diciembre en horas de la mañana nuestra Comisión de Justicia y Paz en Bogotá recibió de un testigo, que exigió absoluta reserva de su nombre, acerca de las operaciones paramilitares contra los jóvenes. De acuerdo con esta fuente, los paramilitares están al mando de un alias Matasiete. Su centro de operaciones, de planeación, de protección y de bodega de algunos armamentos es la hacienda Neverland, ubicada en la vía Puerto Caicedo – Puerto Asís, a 5 minutos de la Base Militar de Santa Ana.

Nuestra Constancia Ética ante la evidente complicidad de la fuerza pública en el accionar paramilitar que nuevamente ha definido como blanco de sus actuaciones criminales a niñas y jóvenes, que están obligando a una nueva fase de desplazamiento forzado a otras regiones del país, oleada en la que se han producido por lo menos 10 asesinatos.

Nuestra Constancia Ética ante estos crímenes, amenazas, violaciones que suceden a manos de grupos de la estrategia paramilitar que continúan operando a plena luz del día, vestidos de civil, con armas cortas y que se cruzan en frente de todas las autoridades, ante la mirada silenciada por el terror de la población, que continúa siendo víctimas de sus operaciones psicológicas, de presión, de hostigamiento y de la comisión de daños irreparables a la vida e integridad de niñas, niños, y jóvenes que son parte de las víctimas inocentes, habitantes de sectores marginales, excluidos de un sistema económico estructuralmente injusto.

¿Cómo puede esto seguir ocurriendo cuando institucionalmente se afirma que el paramilitarismo no existe?

Es evidente que son cotidianas las operaciones policiales y militares, los retenes y requisas de pasajeros y vehículos dentro y fuera de Puerto Caicedo y Puerto Asís, en una región con tres batallones del ejército nacional, y dos estaciones de Policía Nacional y una de Policía de Carabineros, así como unidades de la Fiscalía, SIJIN ( Seccional de Investigación Judicial), y DIJIN (Dirección Central de Policía Judicial e Inteligencia)? Ante estos graves crímenes, nuestra Constancia y Censura Ética, pues algunos de estos daños irreparables a la vida e integridad de los habitantes de Putumayo, del Pueblo Nasa y Pueblo Kamëntsä se atribuyen a estructuras paramilitares, que a pesar de la desmovilización se encuentran vigentes, con nuevas modalidades de actuación.

Estos crímenes resultan dolorosos no solo para las comunidades sino para la humanidad, que nuevamente constata que los crímenes encubiertos o bajo ropajes clandestinos, continúan produciéndose en medio de la altísima militarización y presencia policial en Putumayo. La ausencia de una auténtica desmovilización paramilitar, la reingeniería de esta criminalidad queda en evidencia. Los resultados de enfrentamiento a lo paramilitar son formales, no reales, la imagen de restitución del Estado de Derecho, es verbal y de papel para los habitantes urbanos y rurales, que ven como sus hijos son asesinados u obligados al exilio.

Estos atentados y asesinatos, las amenazas y el cinismo de la actuación institucional evidencian la gravedad de lo que sucede en Putumayo.

No podemos esperar que nuestra Censura Ética evite la repetición de nuevos crímenes contra jóvenes, niños y niñas. Solamente esperamos, que la solidaridad internacional tal vez, lleva que las formas institucionales, alguna vez actúen a favor de la vida y de la justicia. Los hechos similares de los que hemos dejados Constancia en 2008 y 2009, solo han sido papeles que pasan de una oficina a otra, todo es absoluta impunidad.

Por eso tal vez, estas muertes injustas, estas muertes sean para la comunidad internacional y la solidaridad internacional un llamado para que cese una ayuda militar y policial, que solo está posibilitando la toma de la criminalidad del Estado formal de derecho en el Putumayo.

Pues los niños y los jóvenes las futuras generaciones no pueden seguir heredando la impunidad, el silencio, el olvido y el exilio como su única posibilidad de existencia en el país Con profunda preocupación.

Comisión Intereclesial de Justicia y Paz